Han sido largos meses de trabajo, ilusión e incluso algunas discusiones, pero por fin está publicado.
Los gestos del suicida es el primer libro de una colección de libros de carácter solidario bajo el título común de
Cuentos solidarios. La idea es muy sencilla: el libro se vende a un precio asequible y las ganancias se destinan íntegramente a una ONG. En esta ocasión, Amnistía Internacional. Espero que con el tiempo acabemos beneficiando a otras organizaciones, y con ello, contribuyendo a mejorar el mundo a través del mejor mecanismo existente: la iniciativa privada y voluntaria.
Aunque soy uno de los autores del libro, han sido otros los que han trabajado intensivamente en el proyecto. Como estoy seguro de que olvidaré algún nombre, prefiero no citar a nadie; sin embargo, compañeros, vosotros sabéis que os doy las gracias de corazón.
Es un placer ver algunos de mis cuentos más queridos en un volumen tan cuidado. Pero lo es, sobre todo, por compartirlo con un grupo de autores extraordinarios y por saber que el éxito del libro tendrá un significado auténtico y humano. Me gusta creer que alguien leerá los cuentos de este libro y sentirá que el conjunto, dispar e inverosímil, ha obrado un cambio en su manera de entender el mundo. Al fin y al cabo, el tema es el amor en cualquiera de sus variantes, que al parecer son infinitas. Imagino a esa persona regalando el libro a un amigo, y éste a otro, y aquél, a otro, y así hasta llegar a un hombre anónimo que, sin conocer al primero, lo tiene por un amigo sin rostro, en la distancia.
En algún momento, ese libro llegará a mis manos y recordaré al lector inicial de la serie. Mi efímero destino para con el libro se habrá cumplido; no así el suyo, que seguirá el curso inextinguible de las palabras, de la voluntad, del sentimiento.