El Aleph Texto pequeñoTexto medianoTexto grande
Jorge Luis BorgesPara mí, Borges nunca se ha ido. Está en sus libros, aunque en muchas ocasiones no sea Borges sino el otro, y sobre todo está en los libros que conozco a través de sus lecturas.

Sin embargo, parece que Borges ha resurgido con la intensidad que su talento merece (vía Barrapunto), y que probablemente su época le negó. En el artículo de ABC, el autor se pregunta qué pensaría Borges (cuyas ideas describe como rompedoras para su época) de su protagonismo en el ciberespacio, como si se tratara de un anciano abrumado por el progreso. Creo que si todavía estuviera entre nosotros, volvería a superar, con sus ficciones, la realidad virtual a la que tímidamente nos acercamos. No me parecen inadecuados los paralelismos entre los temas habituales de Borges y algunos conceptos modernos como la Wikipedia o los blogs (en el sentido de conversar realmente con los lectores). Pero creo que existe una confusión esencial en la comparación. Cuando leo El libro de arena o La biblioteca de Babel, siento un asombro que roza el pavor; resumiendo y aniquilando la sensación inefable, me siento superado por los vastos conceptos. En cambio, proyectos como la Wikipedia, o la filosofía de los blogs, me parecen maravillosos y emocionantes, pero no me oprimen, no me siento conectado con ellos de manera estética, sino exclusivamente intelectual.

Siempre me he sentido extraño como lector de Borges. Pocas personas de mi entorno comparten mis gustos literarios ya que no vivo en Argentina, donde según mi amiga Rocío, cualquiera es un perfecto frecuentador de tertulias literarias, y Borges, el escritor patrio (entreveo ya la vigorosa negación de esta opinión). Por ello me agrada saber que hay más personas interesadas por su obra. No me sorprende que sus matices, sus giros, su sintaxis impecable, su erudición, invadan inesperadamente nuestra realidad. En esta ocasión no es la Encyclopaedia Britannica de 1902, sino Internet, lo que confunde su tiempo con el nuestro. Borges escribió: "El pasado es indestructible; tarde o temprano vuelven todas las cosas, y una de las cosas que vuelven es el proyecto de abolir el pasado." Otra de las cosas es él mismo.

Nunca se había demorado en los goces de la memoria. Las impresiones resbalaban por él, momentáneas y vívidas; el bermellón de un alfarero, la bóveda cargada de estrellas que también eran dioses, la luna, de la que había caído un león, la lisura del mármol bajo las lentas yemas sensibles, el calor de la carne de jabalí, que le gustaba desgarrar con dentelladas blancas y bruscas, una palabra fenicia, la sombra negra que una lanza proyecta sobre la arena amarilla, la cercanía del mar o de las mujeres, el pesado vino cuya aspereza mitigaba la miel, podían abarcar por entero el ámbito de su alma.



Jorge Luis Borges
Fragmento de El Hacedor
Eduardo Martos Gómez, 05/DIC/2007 (en Citas y frases)
Corregido por . Última revisión a las 19:39 del 07/DIC/2007
Comentarios
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¿Es el Arte una conexión, como sugirió Borges?
El sabor de la manzana (declara Berkeley) está en el contacto de la fruta con el paladar, no en la fruta misma; análogamente (diría yo) la poesía está en el comercio del poema con el lector, no en la serie de símbolos que registran las páginas de un libro. Lo esencial es el hecho estético, el thrill, la modificación física que suscita cada lectura.
¿O acaso una obra aislada del contacto con seres racionales podría contener todas las posibles interpretaciones, todas las sensaciones, todos los lugares evocados que provocaría de ser hallada? ¿Necesita el Arte al lector, al espectador, al oyente, o es en sí mismo, para sí mismo?