El Aleph Texto pequeñoTexto medianoTexto grande
Hace tiempo publiqué un libro junto con algunos amigos y conocidos. Entre ellos estaba Carla Neuman Santiago, de quien nunca volví a saber nada.

Hoy he abierto ese libro por el primer poema de Carla, Un paisaje. Si me lees, discúlpame por tomarme la libertad de reeditarlo aquí. Pero creo que algo tan sencillamente profundo no debe quedar relegado a las caprichosas páginas de un libro que muy pocos leerán.
Un paisaje

Bajo el sollozo de un riachuelo,
pájaros de bellos plumajes
cantan con amargura,
cantan para los árboles.
El paisaje es la risa.
El agua está sola,
agua de nieve,
agua de escarcha
agua del río
que siempre vuelve.
Esa belleza armoniosa, casi de haiku, me ha dejado mudo hace un rato. Por aquel entonces, Carla no tendría más de 16 años. Tal vez por eso fue capaz de hablar con una voz tan pura. Espero que los años y los azares no hayan mudado ese pulso vital que originó poemas como éste. Espero que el agua de ese río vuelva verdaderamente.