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Algunos amigos han echado en falta un lugar donde dejar los comentarios de Lapso. He decidido publicar este hilo a tal efecto. Agradeceré comentarios, críticas y sugerencias sobre cualquier aspecto del libro, pero anticipo que salvando las preguntas, normalmente no responderé. Los agradecimientos ya están dados, y las críticas deben ser respetadas.
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 Por fin he recibido el libro. Ha tardado unos quince días, algo que Lulu.com podría mejorar. No obstante, comparando los precios estándar de envío con Amazon o Barnes & Noble, sale ganando. La primera impresión ha sido muy buena porque la portada está correctamente impresa. Sin embargo es demasiado delgado; tanto que el lomo se dobla por la mitad. El próximo tendrá más páginas. Otro pequeño defecto es que la tapa coge mucha suciedad, así que en seguida se quedan marcados todos los deditos. También he cometido un error de maquetación que comentaré más adelante. En general, es una gozada tener el libro en las manos, pasar las páginas, comprobar que aparentemente no se me ha colado ninguna errata y saber que otras personas van a recibir sus ejemplares en los próximos días. He sido sincero sobre los aspectos negativos porque no me gano la vida vendiendo el libro y quiero que mis lectores lo compren convencidos, no después de que yo los convenza. El error de maquetación no es grave, pero me molesta no haberlo advertido antes de publicar. Se trata de la numeración de las páginas, que está alineada incorrectamente. Además, debido a que los relatos son tan breves, he decidido numerar todas las páginas. La norma dice que la primera página de un capítulo no se numera, pero el formato del libro no es convencional y creo que el cambio está justificado. Aprovechando la oportunidad, revisaré todos los relatos por si queda algo por pulir. He decidido compensaros con un sistema que me parece justo. Si conseguís que un par de amigos me compren el libro, os enviaré una copia gratuíta de la segunda edición. Basta con que me enviéis una foto del libro, me aviséis antes y después de las dos compras, y me facilitéis vuestra dirección postal para enviaros el nuevo ejemplar. |
Algunas personas me han comentado problemas con la compra del libro. Yo mismo los tuve cuando quise comprar mi ejemplar. Al parecer, Lulu.com no admite Visa Electrón, y ya sea porque no lo advierte o porque no está claro dónde lo hace, que a efectos prácticos es lo mismo, el comprador puede hartarse de recibir errores y desistir de finalizar el pedido. A mí estuvo a punto de pasarme, y eso que es mi libro. Otra forma de pagar, mucho más cómoda y segura que la tarjeta de crédito, es PayPal. Si lo tenéis, os recomiendo que hagáis la compra por esta vía; si no, probadlo. Espero no tener que comentar más incidencias de este tipo, lo cual significará que el servicio está funcionando correctamente. En cualquiera caso, estoy a vuestra disposición para resolver vuestras dudas y problemas. Podéis comentarlos aquí o enviarme un correo-e. |
Desde hace tiempo, odio el papel impreso para la mayoría de aplicaciones (al igual que los CD, DVD, etc.). Informes, correspondencia, manuales, guías y un sinfín de documentos que actualmente se imprimen, serían mucho más prácticos en versión electrónica, aunque supongo que no empezaremos a verlo claro hasta que no se implante definitivamente la tinta electrónica. Muchas veces me sorprendo intentando pulsar CTRL+F mientras leo un manual impreso. En cambio, los libros sí me gustan en papel. Un libro es un objeto mágico. En sus páginas, que acaban por adquirir olor a tiempo y asimilan las miradas de todos sus lectores, podemos perdernos como nunca podríamos hacerlo ante una pantalla electrónica. Quien haya leído con velas o linternas en la oscuridad, lo sabe. Un libro es, además, un objeto único. Varios documentos electrónicos son el mismo documento, pero no hay dos libros iguales. El tacto del papel en la yema del dedo, el misterio implícito en el paso de cada página, el azar de abrirlo sin mirar, como jugando, y encontrar una frase precisa, alguna palabra oportuna. El libro silencioso en el silencio de la tarde, esperando al lector en el umbral de lo maravilloso, de lo ficticio, de lo pavoroso. Me encantan las estanterías llenas de libros (no de cualquier libro), las bibliotecas antiguas con gruesos volúmenes y estrechos pasillos inextricables y esa penumbra que libera la imaginación. De todos los artefactos que ha inventado el hombre, el libro perdura, prácticamente invariable, desde hace siglos. Yo no me considero más hábil que la tradición y quiero colaborar con ella. Por ello, Lapso no es sólo un volumen electrónico, sino también un cómplice de momentos solitarios, esperando en el brazo del sillón, en la mesita de noche, en la bolsa de viaje. |
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