El Aleph Texto pequeñoTexto medianoTexto grande
En Almiar son siempre amables y generosos, al menos conmigo. Para mí es siempre una satisfacción y un placer leer esta revista querible y querida.

Hace ya varias semanas me publicaron dos poemas en el número 8 de la sección Mar de Poesías. Estos poemas significan muchísimo para mí porque son, sin duda, los versos más desgarradores que he sentido jamás.

Sólo tengo gratitud para mis amigos de Almiar.

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Hace poco me puse en contacto con la revista Almiar para intentar que me publicaran algún relato de Lapso. Me respondieron en seguida, y no de una manera normal, lo que me causó una muy buena impresión. Porque cuando hablo de respuesta normal, desgraciadamente quiero decir automática. Porque hoy en día, con la facilidad que existe para personalizar los mensajes, hay muchas organizaciones, asociaciones y particulares que optan por la automatización. Reconozco haber usado este recurso alguna vez, por ejemplo cuando publiqué el libro; pero me habría resultado materialmente imposible personalizar un mensaje para cada remitente. En cambio, mis respuestas sobre los comentarios, críticas y sugerencias son totalmente personales. Volviendo a la cuestión, el mensaje era cordial, educado y claramente dirigido a mí, que podré merecerles todo el respeto del mundo, pero que no dejo de ser uno más de cientos de colaboradores en cierne que recibirán al cabo del mes.

La segunda buena impresión, además de confirmarme que estaban dispuestos a publicarme un relato, es que el señor Pedro M. Martínez, director de la revista, me demostraba haber leído el libro. Lo cual le agradecí en privado y le agradezco nuevamente en público, ya que podría haberse limitado a pedirme que escogiera un relato. Al contrario, me sugirió los que, en su opinión, tenían más calidad. Es muy importante sentir que estás tratando con personas que saben escuchar. Sólo esa cualidad no garantiza el éxito de un proyecto, pero ofrece muchas garantías cuando se trata de interactuar con seres humanos, cuando se trata, en definitiva, de comunicación.

El relato elegido entre los dos ha sido Esperando. La presentación es magnífica, me ha encantado. Todo un detalle la ilustración de la llave magnética. Se nota que esta gente desarrolla su trabajo con esmero y cariño. No tengo más que palabras de agradecimiento para ellos, así que os invito a suscribiros a la revista, no sólo por mi relato, como es natural, sino porque en líneas generales tiene una calidad muy elevada.

Le deseo mucha suerte a la revista Almiar. Me siento extraño volviendo a participar en una revista, pero sin duda me siento mucho más cómodo en los entornos virtuales. Espero poder volver a colaborar en el futuro, porque es evidente que esta revista tiene cuerda para rato.