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El nuevo Capitán AméricaMi recuerdo del Capitán América nada tiene que ver con tribunales de justicia ni con batallas políticas, sino con una impresionante agilidad, un escudo útil para cualquier situación y unos puños de acero. Siendo algo mayor, en el fondo, latía la nostalgia por el presente perdido del personaje: Steve Rogers había vivido congelado durante décadas, y todo su tiempo se había desvanecido para siempre. Por supuesto, ese recuerdo tampoco admite la muerte.

Pero el año pasado, Steve Rogers, el hombre tras la máscara azul, murió abatido por un francotirador. No es la primera vez que vemos la muerte de un superhéroe. La más célebre, creo, es La muerte de Superman, de la que yo poseo una versión muy anterior en la que Kal-El cae en una trampa de Lex Luthor y perece en una cápsula espacial intoxicado por kriptonita. A mi modo de ver, la muerte de los personajes literarios no pasa de la estrategia comercial, bien porque sus creadores pretenden sacar más dinero con la resurrección, o bien porque consideran que la idea está económicamente agotada. No obstante, en la mente de las personas, el personaje sigue vivo porque de alguna manera ha logrado la inmortalidad. Cuando Sir Arthur Conan Doyle intentó acabar con Sherlock Holmes, sus lectores ejercieron en él tal presión que se vio obligado a resucitarlo.

Los motivos del regreso del Capitán América serán, sin duda, más prosaicos. Pero quienes gustamos de la ficción, no tendremos problema en hallar otras causas. Yo, por ejemplo, intuyo una vindicación de la libertad, de la civilización, del bien. Aunque ahora lleva pistola, se ha cambiado el traje y no se llama Steve Rogers, al ponerse la máscara y lanzar el escudo, algo (o todo) del viejo Capi envuelve con fuerza esa figura mítica.
Eduardo Martos Gómez, 04/FEB/2008 (en Actualidad)
Corregido por Eduardo Martos Gómez. Última revisión a las 04:02 del 04/FEB/2008
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Mortadelo y FilemónMuchas veces me he preguntado si el cómic es un género literario. Debido a que las ilustraciones tienen más presencia que el texto, los profanos consideran que pertenece a una categoría menor, algo así como lo que la artesanía es al arte (aunque muchas veces la artesanía es arte). Además, la publicidad ha descontextualizado rasgos muy característicos del cómic, haciéndolos parecer extraños o incluso ridículos. Pero no es menos cierto que sin la publicidad, el cómic no sería nada.

Antes de leer libros, yo leía tebeos. Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape,Superlópez, Rompetechos, El botones Sacarino, Anacleto agente secreto, Vázquez, 13 Rué del Percebe, Pepe Gotera y Otilio, etc. Tiempo después, mi padre me descubrió el mundo Marvel, que ya había aguantado un par de generaciones de lectores. Los Vengadores, Los Inhumanos, Thor, Hulk, Los 4 Fantásticos, La Patrulla X, Namor, Spiderman, El Capitán América... Tampoco puedo olvidar los cómics de ROM y de Myth, que mis padres me regalaron durante una estancia en el hospital. Mis primeros contactos con la literatura (Karl May, Conan Doyle, Allan Poe...) resultaron, creo, más naturales, menos forzados de lo que hubieran sido sin los cómics.

NamorEl motivo es que las historias que narran van desde el realismo hasta la tragedia. Son tantas que parecen infinitas: Namor, el poderoso príncipe de las profundidades, un hombre en eterna agonía porque su amor se halla en la superficie inalcanzable (y porque prefiere a Mr. Fantástico, todo hay que decirlo); Estela Plateada, un ser remoto confinado en el Sistema Solar, lejos de su hogar, de su mundo, por haber contrariado una orden de su amo, el todopoderoso Galactus; el Capitán América, un hombre desplazado a otra época, perdido en un mundo distinto y muchas veces hostil... A diferencia de una novela, que puede extenderse en los más nimios detalles, el cómic está obligado a la brevedad, al resumen, a la omisión. En esa característica, justamente, radica su mayor virtud. Un cómic bien escrito narra una trama muy compleja con algunas viñetas y muy pocas frases, logrando que el lector complete la elipsis en un hermoso ejercicio de imaginación.

La moda de llevar los cómics al cine se ha reactivado recientemente, pero con un solo resultado decente: Batman Begins (se salva la primera de la saga original) El resto son intentos forzados de trasladar las viñetas a la pantalla, que normalmente acaban por aburrir. Y pocas películas reflexionan profundamente sobre la esencia del cómic, como El Protegido, de Michael Night Shyamalan, donde se desarrollan todos los elementos fundamentales de cualquier cómic épico.

A día de hoy, el cómic es para mí un género literario de una entidad indiscutible. Artistas de la talla de John Buscema, Francisco Ibáñez (del que hablaré, largo y tendido, en otro artículo), Stan Lee o Jack Kirby, por citar sólo algunos, han vertido su ingenio en este formato, que cuenta historias y transmite sentimientos como un poema, una novela o una película. Lamento no haber desarrollado habilidad para el dibujo. Me encantaría experimentar en el mundo del cómic, que al mismo tiempo me parece tan antiguo (por preceder mi nacimiento) y tan actual.
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Los 4 FantásticosA través de Enrique Dans me enteré, hace ya varios días, de una magnífica noticia para los amantes del cómic: Marvel los ofrece online. Es cierto que los cómics siguen teniendo fuerza, pero hay dos aspectos que este anuncio promete mejorar.

En primer lugar, la distribución siempre ha sido un problema en ciudades pequeñas (es decir, toda aquella que no sea Madrid o Barcelona, y puede que en los últimos tiempos, Valencia y San Sebastián). En Sevilla, por ejemplo, ha sido tradicionalmente difícil coleccionar cualquier cosa. Recuerdo mis infructuosos intentos por obtener números atrasados porque no había podido comprarlos en su fecha. Actualmente han proliferado algunas tiendas especializadas, pero se cuentan con los dedos de una mano y son vistas como lugares para frikis. Además, los precios suelen ser prohibitivos. Una distribución a través de Internet garantiza un catálogo siempre actualizado y fácil de recorrer.

GalactusEn segundo lugar, vuelven los cómics clásicos, las sagas originales con las que muchos hemos crecido y que alimentaron incontables horas de ficción e imaginación.

Sin embargo hay dos pegas. En cierto modo coincido con Enrique Dans en que leer un comic en el navegador, no es la mejor forma de disfrutarlo; yo también estoy acostumbrado al formato papel, aunque con unos controles algo más cómodos (algo como esto o esto), quizá no resulte tan extraño. Por otra parte, parece ser que de momento sólo estarán disponibles en inglés, lo cual impedirá que muchos aficionados a Marvel en España se queden con las ganas.

Pero está claro que se trata de un primer paso. Dependiendo de la demanda, es posible que el futuro del cómic sea virtualmente prometedor.
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