El Aleph Texto pequeñoTexto medianoTexto grande
Ser Tolkien ya era algo valioso por el mundo que creó (¡tan vivo, tan distinto y real, tan exótico!). Ahora, ser Tolkien es algo, si cabe, aún más hermoso. Su hijo, Christopher Tolkien, va a terminar de escribir Los Hijos de Húrin, una obra que el padre dejó inconclusa.

Una de mis preocupaciones como escritor es que dejaré obras sin terminar. Saber que tus hijos pueden asumir la tarea de terminarlas, y que acaso sus hijos también hallen grata esa tarea, es un hecho infinitamente más hermoso que la obra que pueda resultar.