El Aleph Texto pequeñoTexto medianoTexto grande
No tengo nada en contra de una editorial tradicional. De hecho tengo muy buena opinión de Equi-Librio, y allá en la lejana Argentina, en Rosario, una buena amiga está fundando una editorial que vende ejemplares por los cafés, en la calle, en el colectivo.

Sin embargo, estas editoriales sólo son tradicionales en apariencia. Se diferencian del resto por dos aspectos: libertad y pasión. Respetan al autor, no lo fuerzan a exclusividades ni servidumbres, y se mueven por un profundo amor a las palabras. Creyendo que Eraseunavez sería similar, entré para conocer sus postulados.

Lo primero que encuentro, a la izquierda, son dos advertencias que redirigen a sendos documentos PDF: A todos los escritores/as: Si no queréis ser estafados imprimid este decálogoy Todos los libros de autoedición (isbn 978-84-611- ...) no podran participar en las ferias del libro del gremio de editores como la feria del libro de Madrid. En el decálogo, claro, se advierte a los autores en contra de la autoedición, pero no se da motivo alguno para "huir" de ella. ¿Acaso uno de ellos es que no se puede participar en una feria que apoya, entre otras cosas, el precio fijo de los libros? Por mí encantado.

Hay editoriales que consideran la autoedición una amenaza. Posiblemente es porque no hacen bien su trabajo. La editorial realiza (debería) una labor comercial que el autor, por sí mismo, no puede hacer, o al menos no con la misma dedicación.

Yo no tengo ningún decálogo, pero el sentido común me dice que si hay que huir de algo, es de una editorial que te impide publicar en otros lugares, en otras fuentes. Una editorial que te impide compartir tu obra.
Hace tiempo que soñaba con una plataforma donde poder publicar mis obras sin necesidad de gastarme una fortuna. Gracias a Enrique Dans sé que ya existe. Es una especie de editorial online basada en el print-on-demand (impresión bajo demanda). Su decálogo es sencillo y atractivo:
  1. Publicar es gratis.
  2. El autor controla sus obras.
  3. El autor decide si reserva todos o algunos de los derechos asociados a sus obras.
  4. La distribución no es exclusiva.
  5. El autor fija el precio para sus obras y los royalties en cada venta.
  6. El autor tiene la opción de retirar sus obras sin coste.
  7. El autor tiene derecho a saber cuántos libros, canciones o imágenes ha vendido (al igual que los royalties ganados) de manera instantánea.
  8. El creador controla el proceso de producción. Edición, producción, maquetación, corrección (partes importantes de la publicación) son responsabilidad del autor. Estos servicios pueden ser contratados o no.
  9. La modificación de contenidos es gratuíta e instantánea.
  10. Despublicar es gratis e instantáneo.
Sólo tengo dudas sobre el punto 4, pero tampoco me importa demasiado. Me interesa mucho más saber que ahora tengo la posiblidad de publicar. Para entender la diferencia, baste describir brevemente cómo era el proceso de publicación de un libro hasta ahora. En primer lugar había que contar con cierto capital para la edición. Lo normal es que la mayor parte de la tirada acabara en las estanterías de familiares y amigos. El resto iba a parar a los lugares más recónditos de alguna librería local. Y de la publicidad ni hablemos: directamente no existía.

Ahora, el escenario es radicalmente distinto, y sólo ofrece ventajas a los autores. De momento, ya no necesitamos dinero para la edición. Y lo más importante es que hay muchos más lectores potenciales de nuestras obras. No sé si en una librería virtual entra más gente que en una tradicional, pero los visitantes de la primera son más específicos. Dicho de otra forma, quien accede a una librería virtual lo hace con la idea de comprar un libro (aunque al final no lo haga), mientras que en una librería tradicional podemos entrar porque está al lado de la tienda a la que inicialmente íbamos, o porque nos sobra algo de tiempo y queremos estar a la última en materia literaria. El resultado es que un autor tiene muchas más posibilidades de extender su obra en Internet que con el sistema de edición tradicional.

Mi parte crítica, de pronto, me echa en cara este artículo que escribí no hace mucho. Y tiene razón, me contradigo. No intento justificarme (porque, entre otras cosas, me da igual), pero en aquel momento pensaba que no todos los escritores tienen las mismas oportunidades para publicar. O mejor dicho, pensaba que la oportunidad de publicar no era para los mejores. También sale a relucir mi vanidad (mi estúpida vanidad), que me hace considerarme buen escritor cuando no tengo motivos para afirmarlo. Con plataformas como lulu.com, los mejores podrán demostrar su valía, además de ganar algo con lo que escriben, así que también tendré que reflexionar sobre este otro artículo.

Ya no tengo excusa para seguir manteniendo mis obras en la oscuridad. A partir de ahora voy a empezar a publicarlas. Primero las lanzaré aquí para ver si tengo algo de éxito, y después, si no estoy muy desanimado, probaré suerte en lulu.com (donde, además, se pueden publicar fotos, dibujos, música, etc.). Espero no decepcionaros.